SEXTA PARTE:
- Se levantó muy temprano, besó a su marido con una alegría poco común que lo desconcertó…
- ¿Te preparo el desayuno? Con una voz suave le preguntó
- ¿Lo de siempre o prefieres algo especial?
- Lo de siempre… ¿me vas a acompañar?
- Sólo con algo ligero, voy a ir a correr y quiero sentirme bien
- ¿Y eso?...bueno, me da gusto que quieras ir, pero hacía tanto tiempo que lo habías dejado.
- Sonrió…pensando que había dejado tantas cosas que le gustaban, que le apasionaban, pero tenía claro que había sido su decisión, que había adoptado una postura aparentemente cómoda y que esa actitud la había llevado a sentirse como se sentía…vacía, sin nada que la motivara a vivir cada día –excepto por sus recuerdos- se dio cuenta que no tenía un proyecto a corto plazo, tal vez su única meta era vivir cada día disfrutando cómodamente de la situación privilegiada que le ofrecía su marido -pensó- cuando deseas algo con tanta fuerza el Universo entero conspira para que lo logres, es la materialización de tu Plan Personal…y ¿cuál era su Plan Personal, acaso tenía uno, se había dado el tiempo de pensar lo que quería y de valorar lo que tenía?
- Se dio cuenta que vivía cada día pendiente de que en casa no faltara nada, sólo supervisando a la empleada doméstica, al jardinero, las compras para abastecer de víveres y adornos de decoración… ¿ella era uno más? Había dejado de escribir, había dejado de hacer ejercicio con la disciplina acostumbrada, había dejado de trabajar, sólo continuaba leyendo, devorando libros y asistiendo a desayunos y fiestas a los que con frecuencia eran invitados, pero nada más…
- Cierto, comentó…lo había dejado, pero he decidido retomar algunas cosas que me gustan…en su rostro se dibujó una sonrisa, despedía un brillo especial esa mañana, se veía más jovial, con una energía especial, su estado de ánimo se acentuaba con la ropa deportiva que marcaba discretamente sus curvas, aún conservaba su esbelta figura.
- Café, jugo de naranja, fruta y huevos estrellados que a él le gustaban, con dos piezas de pan tostado…un sorbo de café y jugo de naranja para ella, después comería algo más…sólo deseaba acompañarlo y conversar un poco con él, acompañarlo, escucharlo.
Se despidieron, cada uno a sus actividades, él a su oficina, una empresa de bienes raíces exitosa, consolidada, con sucursales en diferentes estados y franquicias en dos países. Tenía un equipo de personas eficientes que habían crecido con él, que conocían muy bien del negocio y que compartía con ellos un buen porcentaje de sus ganancias…él sabía que en la medida en que les retribuyera justamente aseguraría de alguna manera su lealtad, pero no dejaba ningún cabo suelto, contaba con un excelente grupo de administradores, contadores y un despacho eficiente de abogados. - En las reuniones Ejecutivas de los lunes a primer hora asistían todos, presentaban resultados, cruzaban información, exponían los problemas y definían las mejores estrategias para garantizar los resultados esperados…sabían que hacer las cosas bien y dar siempre su mejor esfuerzo les aseguraba a todos buenas ganancias.
Ya en la calma de su oficina recordó el desayuno, no podía quitar de su mente esa imagen de su esposa, la expresión de su rostro, su alegría había vuelto como cuando la había conocido…
- ¿qué había sucedido esa noche?
- Se durmió intranquilo por la actitud de ella…recordó
- Temía perderla…sabía que había entrado sin darse cuenta en una rutina…el trabajo, los compromisos con los clientes, los compromisos sociales eran los que en realidad nutrían su relación, éstos sustituían los momentos de compañía, a través de terceras personas se comunicaban y compartían las cosas que les sucedían…muchas veces –se dio cuenta- era en estas reuniones en donde él se enteraba de alguna situación que le había pasado a ella.
- Necesitaba dar un giro a su vida, necesitaba compartir más tiempo con ella, conocer su interior y ganarse su confianza. No tenían hijos y habían decidido no adoptar. Estaban conscientes que la rutina podía –como una gota de agua en forma silenciosa- erosionar lo que habían construido y no darse cuenta.
- ¡Es tiempo de decisiones…es momento de marcar prioridades!
Mientras corría, sentía cómo la sangre corría por sus venas, su corazón palpitaba, su respiración se agitaba, le costaba trabajo controlarla, comenzó a hacer los ejercicios que sabía para armonizar su mente y cuerpo…poco a poco comenzó a sentir la tranquilidad que experimentaba cuando se ejercitaba, ya se sentía relajada, disfrutaba el aire fresco en su cara, veía a las personas a su lado y a la distancia correr, otras simplemente caminaban, ella observaba todo, no perdía detalle, se encontraba con familias completas ejercitándose, había quienes iban solos ensimismados en sus pensamientos, tal vez se sentían como ella, con una gran necesidad de reencontrar su rumbo, de reencontrarse consigo mismos y darle sentido a su vida…ya no sentía cansancio, sus piernas respondían, el sudor corría por todo su cuerpo eliminando las toxinas acumuladas, eliminando los recuerdos del pasado que ya no le pertenecían y que la habían llevado a generar el vacío que había guardado por tanto tiempo…¡es momento de decisiones, es momento de marcar prioridades!
Diez kilómetros tal vez…estaba exhausta, caminando a paso veloz para recuperar el aliento, sentía su cuerpo ligero, no sólo por el ejercicio y las calorías eliminadas, se sentía viva, sentía que había encontrado el rumbo, fue un encuentro consigo misma, se había permitido pensar en lo que quería…
- ¡Aún tienes buena condición…no la has perdido, me tienes sorprendido!…escucha una voz a su lado, esa voz que en cualquier lugar reconocería aún con los años transcurridos.
- Sintió un escalofrío en todo su cuerpo y no era el sudor que empezaba a enfriar su cuerpo, él estaba ahí, a su lado, acostumbraba a ir regularmente…ya lo había olvidado.
- Te reconocí desde que llegaste, te observé en todo momento, seguí tus pasos todo el tiempo como los he seguido todos estos años, siempre he sabido dónde estás, siempre he sabido de ti, voy a los lugares en donde se que vas a estar con la esperanza de reencontrarnos, pero siempre estás acompañada, no puedes imaginar los deseos que tengo de platicar contigo, de saber por ti cómo estás, de mirarte, simplemente mirarte.
- Caminaron juntos, dos, tres, cuatro vueltas, perdieron la cuenta… ¡es tiempo de decisiones…es momento de priorizar…pensó!
Continuará…
