SEGUNDA PARTE
Hueles rico, es lo primero que se le viene a la mente, tanto tiempo sin verte, has estado en mi pensamiento siempre, ¿lo has sentido? Pregunta él esperando la respuesta que desea escuchar; todo el tiempo y lo sabes, es una especie de conexión extraña que sobrepasa el tiempo, ya lo hemos comentado, le contesta ella con una voz suave y mirando fija e intensamente sus ojos y sus labios. Sostienen la mirada mientras toman, es un sorbo suave, al tiempo que mantienen la mirada por encima del filo de la copa, no quieren perder un segundo de su tiempo, saben que es su oportunidad, saben que es un momento valioso y que cada instante les pertenece, sólo ese instante, que el presente es el aquí y ahora, que el destino misteriosamente se ha encargado de marcar rutas extrañas impidiendo los encuentros que tanto desean, en un segundo plano se puede escuchar la música del lugar, es variada, como variadas las personalidades de los asistentes, se escuchan las pláticas animadas, las risas, se observan rostros serios, rostros tristes, algunas personas los miran, llaman la atención, escuchan su silencio y no entienden cómo esa pareja puede permanecer tanto tiempo sólo mirándose, es un tipo de comunicación a la que no están acostumbrados, lo normal –comentan- es que se coman a besos, lo normal es que ella siendo mujer no pare de hablar y de gesticular, lo normal es que él interrumpa con caricias obvias para dejar claro entre los presentes que esa mujer, es su mujer, que esa mujer atractiva, elegante y distinguida está con él, es de él, que le pertenece. ¡Qué desperdicio y qué poco hombre¡ comentan, adornando sus juicios con breves carcajadas que se escuchan en el lugar.
Ellos lo saben, tienen clara conciencia de lo que pasa a su alrededor, pero también saben que no pueden ni deben hacer nada ante la gente ordinaria, ellos saben que el común no es su criterio, ellos saben que son diferentes, que sus sentimientos son especiales y que como tal se deben expresar de forma, sencillamente especial.
Todo un caballero, como siempre, le pregunta ¿qué has hecho, cómo te va, qué novedades en tu trabajo? Sigue siendo el mejor conversador, piensa ella, siempre interesado en mí, en cómo me siento, atento a cada palabra, a cada suceso y con su excelente sentido del humor le da al traste a cualquier plática seria, pero me encanta su ironía, su madurez y su capacidad para entenderme sin mayores explicaciones. Mientras ella comparte y piensa, él la observa con detenimiento, pareciera estar atento a cada palabra y, lo está, pero al mismo tiempo su mente viaja a los lugares más insospechados creando imágenes fantásticas dibujadas una y mil veces en la soledad de su casa y de sus madrugadas sin sueño, pensando en ella, pensando en su cercanía, pensando en su encuentro, pensando –honestamente- en su cuerpo. Mientras ella comparte los acontecimientos de los meses que no se han visto, él observa sus manos, las acaricia suavemente, siente su piel tersa, la acaricia y besa suavemente, cruzan sus miradas, lentamente continúa las caricias, toca sus hombros y se desliza por la espalda desnuda, ella pierde la concentración en la plática, te escucho, le dice él, disfruto escuchar tu voz mientras te acaricio, para mí es un doble placer, me gusta tu piel, me gusta su olor, está en mis recuerdos, lo puedo distinguir entre mil mujeres, tu olor es único, es excitante. ¿Sabes algo? Te pienso siempre, vienen a mi mente imágenes claras de tu rostro cuando me miras con pasión y ternura, en mi mente recorro cada centímetro de tu esbelto y blanco cuerpo, conozco cada parte de él, el lugar exacto de cada lunar, el tamaño perfecto de tus deliciosos senos, el color de tu pezón, tus piernas torneadas, la forma de tus labios y las sensaciones que despiertas en mí cuando nos besamos, todas esas imágenes llegan a mi mente una y otra vez, te tengo a mi lado y…hacemos el amor, te entregas a mí de una forma única, disfruto cada instante y cada centímetro. Ella escucha sin interrumpir, su corazón palpita cada vez más fuerte, experimenta una excitación incontenible, acaricia suavemente su rostro, acomoda un mechón desaliñado que cae a un lado de su cara, se acerca y lo besa suavemente –primero- con más fuerza y pasión después, intercambian sus jugos, a través del beso comunican sus sentimientos, comunican su deseo, comunican la necesidad imperiosa de fundir sus cuerpos. Olvidan la presencia de los comensales, no les importan las miradas, no les importan los juicios, sólo importa el aquí y ahora, es su momento, es su presente, sólo existe eso y Ella lo sabe, sólo Ella lo sabe, lejos está él de imaginar la dimensión del aquí y ahora, al que tanta alusión hace ella con sus insistentes comentarios…también, continuará.