Parte 7:
Mientras caminaban llegaron los recuerdos a su mente, era una mezcla de emociones extraña, tantos años deseando ese momento y ahora que lo tenía, que él se había acercado no sabía qué hacer, cómo expresarle todo lo que tantas veces había pensado y deseado; lo veía de reojo mientras lo escuchaba, había engordado un poco pero mantenía su figura relativamente esbelta, su pelo canoso, su conversación le seguía resultando interesante…fijó su mirada en sus labios, deseando con todas sus ganas de besarlos…
• Hace dos años que me separé, vivo solo, mi hijo se fue a estudiar al extranjero…sigo aquí, trabajo y en mis ratos libres continúo con la fotografía, sabes que es mi pasión.
• Te he visto en muchas ocasiones, he estado tentado a buscarte pero –como siempre- temo al rechazo, sabes lo que me dolería un desprecio de tu parte.
• Sólo dime una cosa… ¿eres feliz?
• Entiendo que no tengo derecho a preguntar y que estás en tu derecho de no contestar…tal vez lo pregunto para obligarme a pensar en mi situación y, si tú me lo preguntaras te contestaría… ¡no soy feliz! Estoy solo, he pensado mucho en lo que tuve, en cómo dejé que se fueran de mi vida las personas a las que realmente he amado, pero sobre todo, las que me han amado y que estúpidamente no supe valorar. Cierto, es momento de balances, tal vez sucede que me estoy haciendo viejo… ¿No crees?
• Ella escuchaba atenta mientras pensaba en la ironía de la vida…ahora él estaba solo, sin un compromiso y con el deseo de estar con ella, pensándola, deseándola, en espera del momento adecuado para abordarla y, ahí estaban, juntos, platicando…nuevamente era su momento, un instante, la decisión de prolongarlo estaba en sus manos, los papeles se invirtieron.
• Finalmente él pronuncia lo que ella esperaba… ¿nos podemos ver más tarde?
• A la hora que tú puedas, a la hora que tú dispongas…
• Dame tú número y te aviso…es probable que hoy pueda, necesito revisar algunas cosas.
Mientras caminaban llegaron los recuerdos a su mente, era una mezcla de emociones extraña, tantos años deseando ese momento y ahora que lo tenía, que él se había acercado no sabía qué hacer, cómo expresarle todo lo que tantas veces había pensado y deseado; lo veía de reojo mientras lo escuchaba, había engordado un poco pero mantenía su figura relativamente esbelta, su pelo canoso, su conversación le seguía resultando interesante…fijó su mirada en sus labios, deseando con todas sus ganas de besarlos…
• Hace dos años que me separé, vivo solo, mi hijo se fue a estudiar al extranjero…sigo aquí, trabajo y en mis ratos libres continúo con la fotografía, sabes que es mi pasión.
• Te he visto en muchas ocasiones, he estado tentado a buscarte pero –como siempre- temo al rechazo, sabes lo que me dolería un desprecio de tu parte.
• Sólo dime una cosa… ¿eres feliz?
• Entiendo que no tengo derecho a preguntar y que estás en tu derecho de no contestar…tal vez lo pregunto para obligarme a pensar en mi situación y, si tú me lo preguntaras te contestaría… ¡no soy feliz! Estoy solo, he pensado mucho en lo que tuve, en cómo dejé que se fueran de mi vida las personas a las que realmente he amado, pero sobre todo, las que me han amado y que estúpidamente no supe valorar. Cierto, es momento de balances, tal vez sucede que me estoy haciendo viejo… ¿No crees?
• Ella escuchaba atenta mientras pensaba en la ironía de la vida…ahora él estaba solo, sin un compromiso y con el deseo de estar con ella, pensándola, deseándola, en espera del momento adecuado para abordarla y, ahí estaban, juntos, platicando…nuevamente era su momento, un instante, la decisión de prolongarlo estaba en sus manos, los papeles se invirtieron.
• Finalmente él pronuncia lo que ella esperaba… ¿nos podemos ver más tarde?
• A la hora que tú puedas, a la hora que tú dispongas…
• Dame tú número y te aviso…es probable que hoy pueda, necesito revisar algunas cosas.
Mientras se lo proponía ella sentía cómo las palpitaciones de su corazón se incrementaban. Buscaría la forma de salir con él, sabía los riesgos, tenía plena conciencia de lo que podía suceder, pero también sabía que la vida es sólo un instante en la inmensidad de lo eterno, había dejado que los años transcurrieran pensando y haciendo lo esperadamente correcto por todos y ella se lo había creído así. Siempre la había caracterizado su congruencia en la vida, hacer lo correcto, no dañar a los demás, no lastimar a quien más amamos. ¿Acaso era congruente viviendo con quien no amaba lo suficiente? ¿Acaso no se estaba lastimando ella misma por permanecer en donde estaba? ¿Acaso no era lo que ella buscaba…la congruencia…estar con quien amaba, estar con él?
• ¡Claro, pensó! Estoy buscando justificaciones para hacer lo que deseo y por supuesto que las encuentro todas, ja.
• Llegó a su casa eufórica, se bañó con especial cuidado, preparó la comida, ensimismada en sus pensamientos, recordando el encuentro de esa mañana se sobresaltó cuando escuchó el timbre del teléfono… ¿sería él? ¡imposible, no tiene mi número, pensó! ¿Acaso le costaría trabajo conseguirlo?
• Era su esposo para avisar que no llegaría a comer por una reunión de última hora con unos clientes, no me esperes, voy a llegar tarde.
• Vino a su mente… ¡Cuando deseas algo con tanta intensidad el Universo entero conspira para que se vuelva realidad!
• Con nerviosismo tomó la tarjeta con el número de teléfono que le dio, marcó mientras respiraba con dificultad, inmediatamente obtuvo respuesta ¡Qué gusto escucharte, cómo estás!
• Bien gracias, a las 5 de la tarde puedo salir…se pusieron de acuerdo en el lugar.
• De prisa organizó las cosas de la casa…en realidad no había nada qué organizar, todo estaba en su lugar como todos los días, pero necesitaba ocupar su tiempo y sobre todo su mente ocupada.
• ¡Claro, pensó! Estoy buscando justificaciones para hacer lo que deseo y por supuesto que las encuentro todas, ja.
• Llegó a su casa eufórica, se bañó con especial cuidado, preparó la comida, ensimismada en sus pensamientos, recordando el encuentro de esa mañana se sobresaltó cuando escuchó el timbre del teléfono… ¿sería él? ¡imposible, no tiene mi número, pensó! ¿Acaso le costaría trabajo conseguirlo?
• Era su esposo para avisar que no llegaría a comer por una reunión de última hora con unos clientes, no me esperes, voy a llegar tarde.
• Vino a su mente… ¡Cuando deseas algo con tanta intensidad el Universo entero conspira para que se vuelva realidad!
• Con nerviosismo tomó la tarjeta con el número de teléfono que le dio, marcó mientras respiraba con dificultad, inmediatamente obtuvo respuesta ¡Qué gusto escucharte, cómo estás!
• Bien gracias, a las 5 de la tarde puedo salir…se pusieron de acuerdo en el lugar.
• De prisa organizó las cosas de la casa…en realidad no había nada qué organizar, todo estaba en su lugar como todos los días, pero necesitaba ocupar su tiempo y sobre todo su mente ocupada.
Una hora antes comenzó su ritual, recordó los tiempos pasados, aplicó crema en todo su cuerpo, se vistió con un pantalón de lino beige que hacía juego con la blusa, una buena elección, fresca, clásica y de buen gusto. La hacía ver elegante y sobria. Un poco de perfume, discreto, suave y agradable, sabía que a él le gustaba. Tomó su bolso y diez minutos antes salió, ella era puntual, eran iguales.
• Ya la esperaba, sentado en un extremo del Restaurante, impecablemente vestido, fumando nerviosamente su cigarro y tomando una copa de vino.
• Era un lugar agradable, miró discretamente para asegurarse que no encontraría a alguna persona conocida… ¡Ya estoy aquí!
• ¡Sigues guapísima, me encantas!
• Ordenó una copa de vino para ella, apenas la trajeron y la tomó sin pausas, necesitaba calmar sus nervios.
• Platicaron de las cosas más importantes que cada uno había hecho todos esos años que no se habían visto, mientras lo hacían cada cual pensaba sólo en una cosa… ¡El momento de estar juntos!
• ¡Ambos lo deseaban y ella estaba decidida sin pensar más en las consecuencias de su decisión!...estaba nerviosa, cierto, pero estaba feliz, había vuelto a vivir… ¡La vida es un instante en la inmensidad de lo eterno!
Continuará…
• Ya la esperaba, sentado en un extremo del Restaurante, impecablemente vestido, fumando nerviosamente su cigarro y tomando una copa de vino.
• Era un lugar agradable, miró discretamente para asegurarse que no encontraría a alguna persona conocida… ¡Ya estoy aquí!
• ¡Sigues guapísima, me encantas!
• Ordenó una copa de vino para ella, apenas la trajeron y la tomó sin pausas, necesitaba calmar sus nervios.
• Platicaron de las cosas más importantes que cada uno había hecho todos esos años que no se habían visto, mientras lo hacían cada cual pensaba sólo en una cosa… ¡El momento de estar juntos!
• ¡Ambos lo deseaban y ella estaba decidida sin pensar más en las consecuencias de su decisión!...estaba nerviosa, cierto, pero estaba feliz, había vuelto a vivir… ¡La vida es un instante en la inmensidad de lo eterno!
Continuará…
